Existen muchas causas para el labio leporino y el paladar hendido, como problemas con los genes que se transmiten de uno o ambos padres, drogas, virus u otras toxinas que también pueden causar estos defectos congénitos. El labio leporino y el paladar hendido pueden ocurrir junto con otros síndromes o anomalías congénitas.

El labio leporino y el paladar hendido pueden:

  • Afectar la apariencia de la cara.
  • Llevar a problemas con la alimentación y el habla.
  • Llevar a infecciones del oído.

SÍNTOMAS

Un niño puede tener una o más anomalías congénitas.

Un labio leporino puede ser simplemente una pequeña hendidura en el labio. También puede ser una fisura completa en el labio que va hasta la base de la nariz.

Un paladar hendido puede estar en uno o en ambos lados del paladar y puede recorrerlo en toda su extensión.

Otros síntomas abarcan:

  • Cambio en la forma de la nariz (la magnitud de este cambio varía).
  • Dientes desalineados.

Los problemas que pueden estar presentes debido a un labio leporino o paladar hendido son:

  • Insuficiencia para aumentar de peso.
  • Problemas con la alimentación.
  • Flujo de leche a través de las fosas nasales durante la alimentación.
  • Retardo en el crecimiento.
  • Infecciones repetitivas del oído.
  • Dificultades en el habla.

PRUEBAS Y EXAMENES

El examen físico de la boca, la nariz y el paladar confirma la presencia de labio leporino o paladar hendido. Se pueden realizar exámenes médicos para descartar la presencia de otras posibles afecciones.

TRATAMIENTO

La cirugía para cerrar el labio leporino suele realizarse cuando el niño tiene entre 6 semanas y 9 meses de edad y puede necesitarse una cirugía posteriormente en la vida si el problema tiene un gran efecto sobre el área de la nariz. Ver también: reparación de labio leporino y paladar hendido.

Un paladar hendido generalmente se cierra dentro del primer año de vida, de manera que el habla del niño se desarrolle normalmente. Algunas veces, se utiliza un dispositivo protésico temporalmente para cerrar el paladar, de manera que el bebé pueda alimentarse y crecer hasta que se puede llevar a cabo la cirugía.

Es posible que sea necesario realizar un seguimiento continuo con ortodoncistas.